La salud y la tecnología pueden ser grandes aliadas, especialmente cuando tu trabajo consiste en pasar muchas horas sentado frente a un ordenador. Ese es mi caso: como editor de vídeo y creador de contenidos, dedico la mayor parte de mi jornada a trabajar sentado. Y tras años de ese ritmo, empecé a notar las consecuencias: menos energía, concentración más baja y un peso que iba subiendo poco a poco.
Con 47 años, me marqué un objetivo claro: quiero llegar lo más en forma posible a los 50. No solo por una cuestión estética, sino porque es un punto vital importante y quiero afrontarlo con salud, fuerza y energía. Por eso, este verano decidí hacer un cambio profundo en mis rutinas, y lo más interesante es cómo la tecnología me está ayudando en el proceso.
Desde el 1 de julio voy tres veces por semana al gimnasio. Mi rutina combina entrenamiento de fuerza como base, acompañado de pequeñas dosis de cardio en bici, elíptica o cinta. No se trata de matarse en una sesión, sino de mantener la constancia. Y en apenas dos meses, los resultados se notan: seis kilos menos en la báscula, más claridad mental y una sensación general de bienestar que repercute directamente en mi trabajo creativo.
Uno de los grandes descubrimientos ha sido la aplicación del gimnasio. A través de ella recibo rutinas personalizadas diseñadas por los entrenadores, pero además puedo modificarlas según mis preferencias. Si un ejercicio no me convence o quiero usar una máquina distinta, el plan se ajusta sin problema. Esto aporta flexibilidad sin perder la guía profesional, y además todo se sincroniza con la app Salud de Apple, creando un registro completo de cada entrenamiento.
Aquí es donde la salud y la tecnología se combinan de forma perfecta. El Apple Watch recoge toda la información de mis entrenamientos, registra cada sesión y me motiva con los anillos de actividad. También analiza la carga de ejercicio y la recuperación, lo que me ayuda a encontrar el equilibrio justo para progresar sin caer en el sobreentrenamiento. Gracias a esta integración, entrenar ya no es un esfuerzo aislado, sino un proceso medible y constante.
La tercera pata tecnológica de este cambio son los AirPods Max y Apple Music. La cancelación de ruido de los AirPods Max convierte el gimnasio en un espacio mucho más cómodo, aislándome de conversaciones y ruidos que me distraen. Y con Apple Music encuentro la playlist adecuada para cada sesión. La música se convierte en un refuerzo de motivación y concentración, haciendo que cada entrenamiento sea más llevadero.
Este cambio no es algo pasajero ni un experimento de verano. Es un compromiso personal de aquí en adelante. La salud y la tecnología han demostrado que pueden ser grandes aliadas: desde la app del gimnasio hasta el Apple Watch y los AirPods Max, todas estas herramientas hacen más fácil mantener la constancia y convertir el entrenamiento en hábito.
Cuidarse no es solo una cuestión física: influye directamente en la creatividad, la productividad y la energía con la que afrontamos cada proyecto. Si estás en un entorno creativo y pasas muchas horas sentado, te animo a probarlo. Tu cuerpo y tu trabajo te lo agradecerán.
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